David Massot, “Hoy en día, hago varios trabajos” – .

David Massot, “Hoy en día, hago varios trabajos” – .
David Massot, “Hoy en día, hago varios trabajos” – .

La serie “Un agricultor, un pueblo” pinta retratos de ganaderos, viticultores, horticultores, arboricultores… Mujeres, hombres, familias apegadas a su tierra, a su finca, a su producción, a su pueblo. Cuentan su día a día, su historia y la de un sector que ha vivido muchas (r)evoluciones. Hoy encuentro con David y Marie Massot, arboricultores, en Thuir y Castelnou.

Al aterrizar en lo de David y Marie Massot en Castelnou, en la carretera entre Thuir y Millas, uno tiene la impresión de entrar en el hangar de una gran empresa industrial y no en una explotación arbórea. Sin embargo, el enorme edificio de 6.000 m2, todavía en construcción, en cuyo corazón trabajan los trabajadores de la construcción, está bien marcado por las estaciones y la vida de los melocotones, las nectarinas y los albaricoques. Porque aquí, las 200 hectáreas de huertos (65 % nectarinas, 25 % melocotones y 10 % albaricoques), repartidas entre Thuir, Corbère, Saint-Féliu o Salses-le-Château, son el motor de SARL Fruits from Roussillon. La temporada pasada, solo el 10% de la producción se envasó y luego se almacenó en este nuevo sitio antes del envío. “¡La próxima temporada será al 100%!”, asegura David Massot que lucha en estas condiciones para frenar, cuando normalmente es el período más tranquilo.

“Hubo periodos de duda”

“En el territorio nacional, no producimos consumo francés. La idea es fortalecer el mercado francés. Para ello, ya no debemos arrancar los huertos, sino al contrario mantenerlos y replantarlos”. Esta es la apuesta que hace con su mujer Marie, que se incorpora a la empresa tras dejar su trabajo en una farmacia. En 2013, la viruela del ciruelo afectó a toda la industria. Mientras los arboricultores optan por la diversificación, la familia Massot opta por otro camino: “Creímos en ello y seguimos plantando, en concreto 50 hectáreas en Salses en zonas ilesas”. Una elección arriesgada pero acertada. Hoy, la explotación produce 4000 toneladas anuales, emplea entre 100 y 120 personas en temporada alta, entre 15 y 20 durante todo el año.

Porque la empresa ha tomado otra dimensión al envasar y comercializar ella misma sus frutas. Para esto, se necesitó inversión. Mucho. “Hubo periodos de duda, pero en un momento los planetas se alinearon”, subraya David Massot, orgulloso de lo que consigue con y para su familia. “Hoy, hago varios trabajos”. Con el hilo rojo de “para no perder el control familiar. Es un plus para la venta, pero también una fuerza de trabajo y un equilibrio en nuestra operación”. Y este nuevo edificio, con su impresionante clasificadora y línea de empaque, sin mencionar las áreas de almacenamiento y las oficinas de ventas, es la realización del sueño del arborista convertido en empresario.